Publicado o Mércores 18 de Marzo de 2026

El medialab de Vigo que lucha por su soberanía tecnológica

Los makers son aficionados al bricolaje que hacen suyo el lema: «Hágalo usted mismo en casa». Su pasión es montar o arreglar dispositivos de domótica y robótica, pero los socios del laboratorio tecnológico ciudadano de A Industriosa, en Vigo, también modifican sus aparatos domésticos para evitar que otros los vigilen con cámaras o filtren sus datos como si su domicilio fuese el plató de Gran Hermano. En este medialab desmontan y reprograman los cacharros para retomar el control y evitar que el robot-aspiradora o el televisor sea un caballo de Troya que escuche o grabe lo que pasa en su cuarto de baño o dormitorio. Con un par de ajustes, ganan en privacidad y luchan por su «soberanía tecnológica».

En concreto, el portavoz de la asociación de makers A Industriosa, Luis Díaz-Faes, señala que los datos de muchos robots de limpieza «se envían a China y no sabes el uso que pueden hacer de ellos, incluso tienen cámaras que no sabes si están apagadas o encendidas». Eso fue lo que descubrieron en un proyecto «bastante pro» que hicieron hace años.

«Un caso muy claro sería el de un robot de limpieza doméstico. Muchas veces estos dispositivos envían datos de uso, mapas de la vivienda o información de funcionamiento a servidores externos. Lo que se busca aquí no es solo repararlo o modificarlo, sino también recuperar el control sobre ese dispositivo: integrar esos datos en un servidor propio, dentro de casa, y evitar que terceros puedan utilizarlos», explica el presidente Díaz-Faes.

Los 68 socios de A Industriosa suelen reunirse los miércoles y sábados en su medialab, sito en un piso encima de un supermercado, en la calle Gregorio Espino.

Díaz-Faes señala que muchos proyectos «nacen de algo muy cotidiano: arreglar, mejorar o adaptar algo de casa que no funciona como queremos». A veces es una reparación, otras una pieza personalizada o una forma de integrar algo en la domótica de la vivienda. Con frecuencia, no hay más aspiración que resolver un problema personal, hacerlo uno mismo y, de paso, aprender.

«No veas la satisfacción que da cuando consigues arreglar algo, mejorarlo o adaptarlo justo a lo que necesitas. La recompensa no es solo tenerlo funcionando, sino todo lo que has aprendido y el regocijo por haberlo hecho tú mismo. Los socios estamos aquí para aprender, experimentar y también divertirnos haciendo cosas juntos», añade.

GPU e inteligencia artificial 

El año pasado, los socios juntaron 6.000 euros para montar un clúster de computadores con procesamiento gráfico (GPU). Se trata de una tarjeta gráfica muy potente, que popularizó Nvidia, que trabaja en paralelo para renderizar imágenes, vídeos o gráficos en 3D, y que se usan a modo de superchip para desarrollar proyectos de inteligencia artificial (IA). Es la única que tienen y su consumo es de 400 vatios, similar al de un pecé.

Gracias a esta GPU, los makers de A Industriosa están trabajando en varios proyectos: «La estamos usando para temas de análisis de datos, pero también para trabajo en modelado 3D y fabricación digital».

«Este año tenemos varios proyectos en marcha y, aunque no estamos recurriendo directamente a la IA para desarrollarlos, sí la utilizamos de forma puntual, como hace hoy en día mucha gente, para optimizar ciertos procesos o resolver cuestiones concretas», indica Díaz-Faes.

La GPU les ha permitido desarrollar un teclado con botones interactivos para el control de máquinas CNC (dispositivos de fresado automatizados que fabrican componentes industriales sin asistencia).

Otro proyecto es desenvolver módulos de audio orientados a la creación de sintetizadores. Además, trabajan en una instalación sonora interactiva para centros educativos y en un sistema inteligente de control y monitorización de plantas industriales.

La potencia de la GPU les ha permitido colaborar en una instalación vinculada a un parque eólico experimental, que permite monitorizar aerogeneradores y dotado de control remoto para maniobras de arranque y parada.

Y están diseñando pequeños coches de radiocontrol fabricados mediante impresión 3D, para que evolucionen hacia sistemas autónomos. Otro prototipo en marcha es un equipo portátil de alimentación y estación de análisis para proyectos electrónicos, pensado para usarse en exteriores y alimentarse mediante células fotovoltaicas «Sobre todo, la parte de modelado 3D es casi toda GPU», dice Díaz-Faes. Y la IA es una herramienta de apoyo.

Este laboratorio ciudadano organiza una regata de barcos solares en Bouzas

El medialab ha organizado una regata de barcos solares, en colaboración con Marine Instruments y Cetmar, que se celebrará el 13 de junio en Bouzas. «Los prototipos, en principio, los hacen en los colegios», explica el presidente.

Los socios están orientando sus inquietudes hacia la industria para que «muchos de los proyectos que nacen aquí puedan dar el salto y convertirse en una realidad tangible». No es un nido de start-ups pero «de ese aprendizaje, de esas pruebas y de esos proyectos surgen oportunidades para emprender o para mejorar».

«Estamos aquí para aprender, experimentar y también divertirnos haciendo cosas juntos. Cada persona llega con una perspectiva distinta: algunos buscan formarse mejor, otros desarrollar una idea concreta, otros simplemente disfrutar del proceso», dice.

«La idea es que ese trabajo sirva, por un lado, para impulsar nuevas oportunidades de emprendimiento e incluso la creación de empresas a partir de desarrollos propios y, por otro, para reforzar la formación práctica de nuestros socios. Al final, buscamos que A Industriosa siga siendo un espacio donde experimentar y aprender, pero también donde esas ideas puedan madurar, aplicarse en contextos reales y generar impacto», indica el portavoz de la asociación.

 Respecto al uso de la IA, Díaz-Faes considera que determinadas tareas esta tecnología ahorra tiempo, sobre todo en fases muy concretas del trabajo. No tanto en el desarrollo completo de un proyecto, pero sí en procesos como hacer pruebas rápidas, revisar opciones, documentar mejor una idea o agilizar pequeñas partes técnicas que antes llevaban más tiempo.

«Aún así, nosotros vemos la IA más como una herramienta de apoyo que como algo que sustituya el trabajo real de diseño, fabricación o programación. Al final, la parte importante sigue siendo el conocimiento técnico, la experiencia y la capacidad de llevar un proyecto hasta un resultado funcional. La IA puede ayudar a acelerar ciertos pasos, pero no reemplaza el proceso completo», concluye este experto.

Fuente La Voz de Galicia

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